Un lugar en alguna parte


 
El peregrino ha emprendido su travesía hacia un lugar en alguna parte, un largo camino repleto de enigmas y peligros. La aventura de las mil y una lunas, un viaje hacia algún lugar en el mundo, atravesando pueblos y parajes donde compartir, conocer y aprender; rincones para intercambiar, degustar, y regar la mirada de sabiduría, curtiendo la piel de experiencia; montañas obturando la ruta, donde se pierda el dibujo de la senda tras la niebla que abriga las cimas; bosques tabicando el periplo, cerrándose sobre la vereda con frondosa vegetación.

El viajero errabundo nunca se detiene, para que las volubles tierras del sendero no le engullan; recorre su itinerario con paso firme y atrevido, escudriñando nuevas vías de reanudar el viaje cada vez que presiente haber arribado a su destino.

El explorador errante extraña una remota parte del mundo, su porción de espacio en la vida, su ambiente esencial, personal y eterno. Pero este elíseo se esconde mucho más allá de las remotas playas de Moais en Rapa Nui. Cuentan los trotamundos que los vergeles anhelados limitan con las cataratas del fin del mundo y las montañas de fuego, son países deshabitados que ni si quiera aparecen en los mapas.

El peregrino busca nuevas fronteras que atravesar, sin temer a lo desconocido, no recorriendo nunca el camino trazado, porque tan solo le conduce hacia donde otros ya han estado. Pero tras largos años de viaje entiende que su destino final no será su deseado edén, sino el conocimiento y la mundología que le ha regalado la supervivencia durante su travesía...

Una distopia social: Vulcania



En el país de los Vulcanos los humanos no son seres sino recursos, la riqueza circula con más libertad que los ciudadanos, la gente ha dejado de tener nombre para pasar a ser un número. Ya no son personas sino patriotas, suman pero no cuentan, existen pero no viven.

En Vulcania los medios de información desinforman, solo muestran lo que ellos quieren que ocurra y nada sucede si ellos no lo cuentan; sus informativos enseñan a ignorar, la realidad es ficción, la noticia es disfrazada, la disidencia silenciada. Oyen pero no escuchan, dan pero no otorgan, hablan pero no dicen.
El crimen redacta las leyes, la justicia encarcela inocentes, no hay derechos sino privilegios, no hay orden sino caos; el soldado ignora al asesino porque le tiene frente al espejo, defiende el sistema frente al pueblo indefenso.

El cardenal de Vulcania. ama mas al poder que a Dios, toma su nombre en vano y solo santifica la riqueza; honra al banquero, mata en nombre de Dios, comete actos y pensamientos impuros, roba y codicia lo ajeno, miente a su pueblo. Promete el cielo y amenaza con el infierno, pide a los pobres siendo rico, pide a los ricos para aún serlo más.

En el país de los vulcanos el pueblo solo tiene libertad para quitarse la vida. Se sienten vacíos, no son nadie en ninguna parte y creen valer menos que la soga que les ahoga. En el país de los vulcanos muchos sueñan y no despiertan.
 

 Reflexiones:
La permanente incertidumbre, el miedo que nos han inoculado desde el mismo vientre materno, la descarada manipulación a que somos día a día sometidos, la desconfianza en los modelos institucionales, la angustia que desayunamos, comemos y cenamos con avidez en nuestras casas, son las pruebas contundentes de la distopía en la que vivimos y de la que no queremos, sabemos o podemos apartarnos. Esta distopía tiene unos principios esenciales que están interrelacionados:

Maximización del poder en todos los niveles (económico, político, etc.)
Uniformidad de los productos para consumidores similares y diferentes.
Centralización de la productividad: máxima producción a un menor coste y en un menor tiempo.
Concentración poblacional, producto de la urbanización de la sociedad.

Este es el funcionamiento paradigmático de toda cultura en la actualidad, desde el siglo XX. Lo tienen muy claro quienes se enriquecen más y más cada día, y sin embargo el común de la gente ignora que es un simple objeto llevado de un lado a otro por los vaivenes del sistema. Un sistema que usa a su antojo los medios de comunicación social, unos medios que inciden sobre la conciencia individual y sobre la conciencia social. 
 
La publicidad ocupa un lugar preponderante en este orden establecido, pero no es la única herramienta, las fiestas populares, los deportes de masas y la ignorancia generalizada son el caballo de batalla de los maestros de la distopía, aunque hoy día, los mayores éxitos los cosechan mediante los títeres ubicados en los principales puestos de gobierno del mundo, marionetas que formulan y aplican leyes injustas como si de un simple juego de niños se tratara.

Ante la distopía han florecido por doquier las utopías, pero su mismo nombre les aleja de la realidad y su etéreo sentido provoca las risas de los distópicos, cuyo poder crece con los años. Nos pasa igual que a aquellas mujeres que -por andar toda la vida buscando al hombre perfecto- al final se quedan solas; vamos como locos llenando los muros de nuestras redes sociales con mensajes abstractos de utopías y sueños inalcanzables a la par que criticamos las acciones de los distópicos, pero en definitiva nos movemos en un plano elevado varios metros del suelo, en parte tratando de escapar de la realidad, y en parte tratando de excusar nuestra falta de compromiso. Ante la distopía y la utopía, podríamos poner nuestro granito de arena para que nuestros hijos puedan algún día ver que todo lo que no brilla puede ser llegar a ser también muy valioso, y dejen de mirar a las cosas brillantes que a nosotros nos han encandilado o peor aún, por completo nos han cegado.

Hey Jude

 

Parece que "Hey Jude", canción compuesta por Paul McCartney, y una de las más grandes canciones de la historia, en principio no se iba a llamar asi sino "Hey Jules". La canción se compuso para dar consuelo al pequeño Julian, de seis años, hijo de John Lennon con su primera esposa Cynthia Powell, de la que se estaba divorciando para dar formalidad a su relación con Yoko Ono.

Cynthia siempre fue una esposa en la sombra, escondida, secreta, pues se pensaba que no convenía que los fans conocieran su existencia y que uno de los Beatles con más gancho, Lennon, ya estaba casado y además tenía un hijo (Cynthia estaba embarazada cuando se casaron). Así, Cynthia no aparecía en ningún sitio, a pesar de que el matrimonio duró la etapa más gloriosa del grupo, desde 1962 a 1968. Brian Epstein el manager del grupo lo decidió así. A Lennon el éxito le golpeo fuerte, las tentaciones de las groupies que los seguían enloquecidas, los viajes…. El caso es que veía poco a su esposa e hijo que pasaban largo tiempo en un piso de Liverpool, sin contacto con el grupo. Cuando llegó Yoko Ono, todo lo que antes había sido secreto ahora era aireado con total libertad. Las dos caras de una misma moneda.

Bueno, volviendo a la canción, el caso es que McCartney fue un día a visitar a Cynthia para darle apoyo y en el camino, en el coche, compuso la canción "Hey Jules". De la canción decia el propio McCartney:

"Empece con la idea de Hey Jules, que era Julian "And anytime you feel the pain, hey Jules, refrain, don't carry the world upon your shoulders" (y cada vez que te sientas dolido, Jules, contente y no cargues el mundo entero sobre tus hombros). Sabía que no iba a ser fácil para él. Siempre siento penas por los niños en un divorcio. Después cambié el nombre de la canción porque pensé que sonaba mejor".

Julian, que hoy día también se dedica a la música, tuvo que esperar veinte años para saber que aquella famosa canción estaba dedicada a su persona. De McCartney decia: «Paul y yo solíamos estar juntos mucho más tiempo del que estábamos mi padre y yo juntos. Teníamos una gran amistad y parece que hay más fotos de Paul jugando conmigo que las que tengo con mi padre». En la foto que encabeza el escrito vemos a McCartney con el pequeño Julian en brazos, y parece que Lennon en un segundo plano.

Para otros la canción era una letra que McCartney se dedicaba a sí mismo, motivada por los problemas que estaba teniendo con una novia en aquella epoca, Jane Ascher, y asi lo cuenta Lennon, aunque éste en algún momento pensó que iba dedicada a él y su relación con Yoko Ono y asi decia:
"Pero siempre la oí como una canción dedicada a mí. Si piensas al respecto... Yoko entra en la imagen. Él dice: 'Hey, Jude—Hey, John.' Sé que estoy sonando como uno de esos fanáticos que se involucran demasiado con algo, pero puedes escucharla como una canción para mí... Inconscientemente, él dijo 'Sigue adelante, déjame'. En un nivel consciente, él no quería que siguiera adelante". Así, cuando Lennon le dijo a McCarney que la canción trataba sobre él, McCartney lo negó, y le dijo a Lennon que había escrito la canción acerca de sí mismo, lo que abonaria la idea del automensaje por los problemas con Jane Ascher.

En cualquier caso la idea de que va dedicada a Julian Lennon es la más aceptada y referida por todos, e incluso refrendada por McCartney como leíamos en sus propias palabras más arriba.

Otra curiosidad de la canción es que en el minuto 3 aproximadamente de la grabación original, a McCartney se le escapo un taco, algo del tipo "maldita sea", que se decidio dejar en la grabación a sugerencia de Lennon:

«'Paul golpeó un sonido en el piano y dijo una palabra malsonante, pero yo insistí en dejarla, enterrándola lo suficientemente bajo como para que no pudiera ser escuchada. La mayoría de la gente no se dará cuenta, pero nosotros sabremos que está ahí». Las cosas….

Más abajo teneis un video con la canción y sus subtitulos para sacarle toda la miga a la letra.


El emperador chino

 

"Cuando el emperador Wu Ti murió en su vasto lecho, en lo más profundo del palacio imperial, nadie se dio cuenta. Todos estaban demasiado ocupados en obedecer sus órdenes. El único que lo supo fue Wang Mang, el primer ministro, hombre ambicioso que aspiraba al trono. No dijo nada y ocultó el cadáver. Transcurrió un año de increíble prosperidad para el imperio. Hasta que, por fin, Wang Mang mostró al pueblo el esqueleto pelado, del difunto emperador. ¿Veis? -dijo - Durante un año un muerto se sentó en el trono. Y quien realmente gobernó fui yo. Merezco ser el emperador.

El pueblo, complacido, lo sentó en el trono y luego lo mató, para que fuese tan perfecto como su predecesor y la prosperidad del imperio continuase."

Marco Denevi.

Amor 77

 
"Y después de hacer todo lo que hacen se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son."

Julio Cortazar.

El muro, Peter Fechter y Nino Bravo


 

Hoy por casualidad me enteré del verdadero mensaje de la canción "Libre" de Nino Bravo y el caso es que aun siendo antes muy apreciada por mí, ahora es imposible que no me guste más. Si no conoces la historia y sigues leyendo tampoco será la misma canción para ti cuando termines.

La canción "Libre" está inspirada en la historia de Peter Fechter, un jovencito obrero de la contrucción de poco más de 18 años, "casi veinte", que fue el primer alemán que intentó saltar en 1962 el recién estrenado muro de Berlin. El 17 de agosto de 1962 llegó al muro acompañado de un amigo, Helmut Kubelik (que por suerte si llegó rebasarlo). Lograron esconderse en una carpintería cerca del muro; esperando a que los soldados se alejarán para caminar sigilosamente (“camino sin cesar, detrás de la verdad y sabré lo que es al fin la libertad”) hasta la alambrada, “pensando que sólo es un trozo de metal” y saltar por una ventana hacia el corredor de la muerte (una franja de tierra entre el muro principal y un muro paralelo que recientemente se había empezado a construir) y correr por el mismo hasta una pared cercana a Checkpoint Charlie, el único punto de cruce para los extranjeros y los miembros de las fuerzas aliadas. Una puerta de ida a la Libertad o al infierno. Peter, una vez que "extendió sus alas" y se encaramó al mismo, recibió el alto de los soldados soviéticos, pero como dice la canción "marchaba tan feliz que no escuchó la voz que le llamó" y de esta manera, al no ser atendido el alto, dispararon sobre el joven que fue alcanzado por varios disparos y cayó del muro en lo que se denominaba "zona de nadie". 

Allí quedó tendido a la vista de todos, ciudadanos, periodistas y militares, pidiendo auxilio mientras se desangraba a borbotones, sin poder moverse por la seriedad de las heridas, y sin nadie que se atreviera a recogerlo. Los occidentales tenían miedo de recibir disparos en aquella nueva situación y tan solo se atrevieron a lanzarle un botiquín, que de nada sirvió a un Peter Fechter casi moribundo y a cada minuto con menos vida. Los rusos a los que pertenecía la zona muerta aguardaron unos interminables 50 minutos de agonía del joven hasta que procedieron a recogerlo, momento que queda recogido en la foto que acompaña el texto. 
 
El pueblo berlinés que presenciaba la escena gritaba a ambos bandos que remediaran la muerte de aquel jovencito, pero nadie hizo nada, incluso las fuerzas occidentales impidieron que ningún civil acudiera a ayudarlo. Al final, en el lugar del suceso solo quedaron flores que fueron lanzadas por los indignados berlineses. 
 
No sería el último en morir en el muro, aun vendrían 260 más. El último fallecido de esta larga lista fue Chris Gueffroy, en 1989, que curiosamente tenía tambien veinte años.
Chris Gueffroy 1968-1989
 Hoy en día hay un monumento en el lugar en el que cayó Peter y también hay una canción cuya letra viene bien releer desde esta nueva óptica. Nino Bravo la escribió tras la impresión que le provocaron las imágenes que del suceso salieron en la prensa mundial y accesibles desde el buscador de google.

Peter Fechter 1944-1962
Tiene casi veinte años y ya está
cansado de soñar;
pero tras la frontera está su hogar,
su mundo y su ciudad.
Piensa que la alambrada sólo
es un trozo de metal
algo que nunca puede detener
sus ansias de volar.

Libre,
como el sol cuando amanece yo soy libre,
como el mar.
Libre,
como el ave que escapó de su prisión
y puede al fin volar.
Libre,
como el viento que recoge mi lamento y mi pesar,
camino sin cesar,
detrás de la verdad,
y sabré lo que es al fin la libertad.

Con su amor por bandera se marchó
cantando una canción;
marchaba tan feliz que no escuchó
la voz que le llamó
y tendido en el suelo se quedó,
sonriendo y sin hablar;
sobre su pecho, flores carmesí
brotaban sin cesar.

 

  Y ahora que la cante Nino Bravo que es el que sabe darle toda su dimensión.




Fabula del colibrí



"Aquel día hubo un gran incendio en la selva. Todos los animales huían despavoridos. En mitad de la confusión, un pequeño colibrí empezó a volar en dirección contraria a todos los demás.
Los leones, las jirafas, los elefantes... todos mira
ban al colibrí asombrados, pensando qué demonios hacía yendo hacia el fuego. Hasta que uno de los animales, por fin, le preguntó:
-"¿Dónde vas? ¿Estás loco? Tenemos que huir del fuego".
El colibrí le contestó:
-"En medio de la selva hay un lago, recojo un poco de agua con mi pico y ayudo a apagar el incendio".
Asombrado, el otro animal sólo pudo decirle:
-"Estás loco, no va a servir para nada. Tú solo no podrás apagarlo".
Y el colibrí, seguro de sí mismo, respondió:
-"Es posible, pero yo cumplo con mi parte.""


Leon Felipe


Echa a andar otra vez este barco varado,
marinero.
Tú tienes una estrella en el bolsillo...
una estrella de paladio, de fósforo y de imán.

León Felipe